Una línea flotante está diseñada para flotar, deslizar por las anillas y salir limpia del agua. Pero todo eso depende de algo que se olvida con facilidad: que su superficie esté limpia. Al diseñar una línea se decide cuánto pesa cada tramo, qué densidad tiene el recubrimiento en la punta o qué aditivos ayudan a que deslice. Buena parte de ese trabajo se pierde si la línea va cubierta de barro, algas o restos de crema solar.
La buena noticia es que limpiarla es sencillo, barato y rápido. Esto es lo que pasa cuando no se hace y cómo hacerlo bien.
Por qué una línea sucia pesca peor
La punta empieza a hundirse. Una línea flotante no flota solo porque sea ligera. Su recubrimiento lleva microesferas huecas que reducen su densidad, pero también necesita una superficie que repela el agua. Cuando la línea se ensucia, esa superficie deja de repeler el agua y la retiene. En la punta, donde hay muy poco recubrimiento alrededor del núcleo, esa diferencia basta para que empiece a hundirse.
Una punta hundida se nota enseguida al pescar. Cuesta más levantar la línea del agua, el lance siguiente sale con más ruido y la mosca seca empieza a dragar o a hundirse. Si pescas con tándem, la punta hundida tira también del conjunto y lo descoloca.
Desliza menos. Muchas líneas llevan lubricantes incorporados al recubrimiento que van saliendo poco a poco a la superficie. La suciedad los tapa y aumenta el rozamiento con las anillas. La línea sale peor cuando la sueltas, hace más ruido al pasar por las anillas y al recogerla se nota áspera en los dedos.
Se desgasta antes. El limo, la arena fina y el polvo que se quedan pegados actúan como un abrasivo. Cada vez que la línea pasa por las anillas o entre tus dedos, esas partículas rayan el recubrimiento. Con el tiempo aparecen microgrietas y, si llegan al núcleo, el agua entra por ellas. En ese punto la línea ya no se recupera por mucho que la limpies.
Una línea sucia no es una línea peor, pero pesca como si lo fuera. Muchas veces, antes de cambiar de línea, merece la pena probar a limpiarla.
Cómo saber si tu línea necesita una limpieza
No hace falta esperar a que se note mucho. Estas son las señales más habituales:
- La punta se hunde cuando antes flotaba.
- Al pasar la línea por un paño húmedo, el paño se mancha de gris o de verde.
- La línea se nota pegajosa, áspera o sin brillo.
- Hace más ruido al pasar por las anillas o al recogerla.
- Sale peor cuando la sueltas o se enreda con más facilidad.
Cómo limpiarla paso a paso
Necesitas poca cosa:
- Un barreño o el lavabo, con agua templada. Evita el agua caliente.
- Unas gotas de jabón neutro, como un lavavajillas suave sin lejía ni aditivos.
- Un paño suave o de microfibra. Una esponja sin estropajo también sirve.
- Agua limpia para aclarar.
- Opcional: el limpiador o abrillantador que recomiende el fabricante de tu línea.
1. Saca la línea del carrete. Déjala caer suelta en el barreño con agua templada y unas gotas de jabón. No hace falta sacar el backing. Basta con la línea, o al menos con los primeros 25-30 metros, que son los que más trabajan.
2. Déjala en remojo unos minutos. Cinco o diez minutos ayudan a que la suciedad se despegue.
3. Pásala por el paño. Sujeta el paño con una mano, apretando ligeramente la línea, y ve tirando de ella con la otra mano. Repite hasta que el paño salga limpio. Insiste en la cabeza y la punta.
4. Aclara con agua limpia. El jabón que quede en la superficie también atrae suciedad.
5. Sécala. Pásala por un paño seco y deja que termine de secarse al aire, en rollos amplios y a la sombra.
6. Si tu línea lo admite, puedes usar un flotabilizador específico. Pon una pequeña cantidad en un paño, pasa la línea por él y retira el exceso con un paño limpio. Algunas líneas llevan tratamientos de superficie que no necesitan producto o que solo admiten uno concreto. Si el fabricante no dice nada, basta con limpiarla bien.
7. Vuelve a enrollarla en el carrete sin tensión excesiva.
Todo el proceso lleva unos quince minutos.
Qué no usar
- Disolventes, alcohol, gasolina, acetona o lubricantes de uso general. Pueden dañar el recubrimiento o arrastrar los aditivos que ayudan a que la línea deslice.
- Detergentes agresivos, lejía o jabones con perfumes y cremas. Dejan residuos o resecan la superficie.
- Estropajos o esponjas abrasivas. Rayan el recubrimiento.
- Productos que no estén pensados para líneas de mosca, aunque hayas leído que a alguien le funcionan.
Ojo también con lo que tocas en el río. Los repelentes de insectos con DEET pueden dañar el recubrimiento de muchas líneas, y conviene tener cuidado con algunos protectores solares. Si te los has puesto, lávate las manos o sécatelas bien antes de manejar la línea.
En el río: limpieza rápida
No hace falta esperar a llegar a casa. Si notas que la punta se hunde durante la jornada, humedece un paño o un pañuelo con agua del río y pasa por él los últimos metros de la línea varias veces. No sustituye a una limpieza completa, pero suele ser suficiente para terminar el día.
Si has pescado en agua con mucho barro o algas, dale un aclarado con agua dulce y limpia al llegar a casa, aunque no hagas la limpieza completa ese día.
Cada cuánto limpiarla
Depende del agua y de cuánto pesques. Como referencia:
- En ríos de agua clara: cada pocas jornadas o cuando notes alguna de las señales anteriores.
- Con agua turbia, algas, embalses o mucho polen en superficie: después de cada salida.
- Siempre, antes de guardarla al final de la temporada.
Limpiarla más a menudo de lo necesario no la estropea, siempre que uses agua templada y jabón neutro.
Cómo guardarla
Lejos del calor y del sol. El salpicadero o el maletero del coche en verano son probablemente el peor sitio para una línea. El calor y la radiación ultravioleta aceleran el envejecimiento del recubrimiento.
Seca, y el backing también. Si el carrete se ha mojado, déjalo abierto y a la sombra hasta que se seque del todo antes de guardarlo en su funda.
Sin tensión durante meses. Si no vas a pescar en una temporada larga, puedes sacar la línea del carrete y guardarla en rollos amplios, o en un carrete tipo large arbor enrollada sin apretar. Así tendrá menos memoria al volver a pescar.
Si sale con memoria, estírala suavemente con las manos por tramos antes de empezar a pescar. No hace falta hacer mucha fuerza. Tirar en exceso puede deformar el recubrimiento.
Cuándo ya no tiene arreglo
La limpieza recupera la flotación y el deslizamiento cuando el problema es la suciedad. No arregla un recubrimiento dañado. Si ves grietas finas en la punta o en la cabeza, si la línea sigue hundiéndose recién limpia o si el recubrimiento se ha pelado y se ve el núcleo, lo más probable es que haya llegado al final de su vida útil.
Una línea bien cuidada suele durar varias temporadas. Cuánto dure depende tanto del cuidado que recibe como de su calidad.
Resumen
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La suciedad hunde la punta, reduce el deslizamiento y desgasta el recubrimiento. Muchas líneas que parecen gastadas solo están sucias.
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Límpiala con agua templada, unas gotas de jabón neutro y un paño suave. Aclara bien y déjala secar a la sombra.
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Nada de disolventes, alcohol ni estropajos. Y cuidado con los repelentes de insectos que contienen DEET.
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Límpiala cada pocas jornadas, después de pescar en agua sucia y antes de guardarla al final de la temporada.
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Guárdala seca, a la sombra y sin tensión. El calor del coche la envejece más que muchas jornadas de pesca.
Por qué te contamos esto
Al diseñar nuestra primera línea dedicamos mucho tiempo a la flotación de la punta y a que el deslizamiento se mantenga con el uso. Pero ningún recubrimiento es inmune a la suciedad, y el cuidado que recibe una línea influye tanto en cómo pesca como las decisiones que tomamos al diseñarla.
Si quieres saber más sobre qué mirar al elegir una línea, puedes leer nuestra guía para elegir una línea de mosca. Y si quieres recibir nuestras novedades y saber cuándo estará disponible nuestra primera línea, puedes apuntarte aquí.
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